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"CHANCHITOS DE TIERRA"

  • Foto del escritor: Neresmia
    Neresmia
  • 6 sept 2016
  • 31 Min. de lectura

Actualizado: 15 nov 2020


"Chanchitos de Tierra" (obra teatral)

Dramaturgia por Nerea L.R. (Neresmia)





PERSONAJES:

- Abuela: Señora de 90 años. Con alzheimer.

- Angélica: Mujer de 53 años. Hija menor de la Abuela. Soltera. Madre de Javiera/Alaia

- Alaia/Javiera: Adolescente de 15 años. Hija de Angélica.

- Carlos Felipe: Hombre de 55 años. Hijo del medio de la Abuela.

- Carla Francisca: Mujer de 42 años. Esposa de Carlos Felipe.

- Hernán: Hombre de 57 años. Hijo mayor de la Abuela. Vive en Francia.

- Nina: Nana de la familia. 70 años. Fumadora.

- 2 Mariachis

ESPACIO:

Living: un comedor, las cenizas del abuelo. El resto queda a imaginación del director.

EMPEZAMOS:

Se enciende la luz de a poco. Están todos los personajes en escena menos la Abuela. Están vestidos de niños.

Entra Nina vestida de payaso

Silencio

Carla y Carlos la miran y comienzan a reír en mute. Intentan reprimir la risa y se hacen gestos entre ellos en tono de burla.

Nina se queda quieta y enciende un cigarro

Angélica: (Nerviosa) ¿Está bien?

Alaia: (la hace callar) Shhh...

Nina: (seria, susurra) Sí, perfecto, no hay nada que me guste más que ser el payaso de la fiesta.

Carla y Carlos se ríen un poco más fuerte, Nina los mira y se callan.

Angélica: (susurra) Me refería a mi mami… ¿está bien?

Nina: (susurra) Ah… sí... se quedó dormida.

Silencio.

Hernán: (a Carlos) ¿Y cómo les fue en el viaje?

Carlos Felipe: (A Hernán) Fue un viaje hermoso… pero yo creo que lo que más nos gustó fue

Carla Francisca: Nueva York… es una ciudad encantadora

Carlos Felipe: pintoresca

Carla Fca.: fashion

Carlos: bohemia

Carlos y Carla: aunque hacía un frío….

Carla: ¡se me congelaban las uñas!

Carlos: ¡Imagínate que a la Carlita Pancha se le llegó a trizar el esmalte de uñas!

Carla: ¡y a mi Carlitos Pipe se le descascaró la piel! (a Carlos) Pobrecito mi papito, todos los pedacitos de piel se le caían en la calle…

Carlos: llegué a parecer…

Carlos y Carla: ¡un zombie! Jajaja

Carla: oye, te mueres lo difícil que es limpiar los pedazos de piel de la ropa. Uno por uno sacando los cueritos del chaleco…

Carlos: siempre tan buena mujer mi Carlita Pancha

Carla: Lindo mi Carlitos Pipe (se besan.)

Angélica: (interrumpe) Ya. Se acabó. Hemos perdido horas en todo esto. Me niego a usar este ridículo disfraz más de lo necesario. Tenemos que celebrar el cumpleaños de la mamá, no jugar al jardín infantil…¡Ya! Nina, trae a mi mami, no podemos seguir esperando, ya hemos esperado mucho tiempo para reunirnos todos.

Hernán: (irónico) ja ja ja

Angélica: (a Hernán) ¿Tienes algo que decir?

Hernán: No, nada…

Angélica: ¿Nada?

Hernán: (rápido, evitando conflicto. susurra) Bueno, es que… es gracioso que digas que hemos esperado mucho para reunirnos todos, cuando todos sabemos que gracias a ti no nos pudimos juntar antes. (cambia de tema. con una sonrisa falsa. fuerte) Oye que está grande la Javierita...

Angélica: (susurra) ¿Gracias a mi? ¿Quién se fue en primera instancia? ¡¿Quién desapareció de la noche a la mañana y nos dejó botados?! (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) Sí, está grande… ya tiene 15

Hernán: (susurra) Me tuve que ir, me estaban persiguiendo (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) Es toda una mujercita... (mira a Alaia de arriba a abajo)

Angélica: (interrumpe. fuerte) ¿Y por qué te estaban persiguiendo? ¡Cuéntanos!

Hernán: (la hace callar) Shhh…

Angélica: (susurra) ¿Sabes qué? (fuerte) ¡Ojalá te hubieran encontrado!

Hernán: shh...

Angélica: (susurra) Te encantaba jugar a la política. No podías ser un niño normal, no podías ir al colegio y luego trabajar o estudiar. Tenías que meterte a “luchar” por… por… ¿por qué? ¿Por un país mejor? ¿más solidario? Por favor… o sea mírate… mírate… por favor…

Hernán: (susurra) ¡Al menos yo lucho por algo!

Angélica: (susurra) ¡¿Y yo no?! Tú luchas por el país, por el “pueblo”, (fuerte) pero ¿quién lucha por la mamá? (grita) ¡¿Quién luchó por el Papá?!

Silencio. Se escucha un grito desde lejos, muy bajo, nadie sabe qué es, algunos hablan y se hacen callar.

Abuela: ¡Aaaaaaay! ¡Nana!

Hernán: (a Angélica) Despertaste a la mami, bien. (silencio) Nina, por favor...

Nina sale a buscar a la abuela. Se escucha desde el rincón a Carlos y Carla.

Carlos: Cuchi cuchi, quiero agarrar esos bomboncitos y derretir ese chocolate con mi fuego interior

Carla: ¡No! ¡no me quemes mi Tuti Tuti! (Carlos le hace cosquillas) ¡Aaay! jajaja ¡Aaay me quemo!

Carlos: ¡Vamos a quemar esos botoncitos de niña que esconden ese cuerpecito!

Carla: ¡Aaay Tuti Tuti! ¡nooo! ¡No! Aaay mi amor nos están mirando...

Carlos: ¡Ellos (refiriéndose a sus senos) me están mirando! ¡aaay!

Carla: Ay Carlitos Pipe, ya, (firme) ¡para! ¡nos están mirando!

Carlos mira y se percata del silencio. Se detiene.

Silencio. Entra la abuela con Nina.

Angélica: (a la abuela) ¡Mami! ¡mamita!

Silencio. Todos expectantes.

Abuela: Tú… hija… ¡hijita!

Todos quedan perplejos.

Angélica: (emocionada. Se acerca) Mami… ¡mamita!

Abuela: ¿Por qué llora hijita?

Angélica: (la abraza) Mami… mamita… no pasa nada. ¡Es su cumpleaños!

Abuela: Hija yo no cumplo años

Angélica: Mamita, ¡sí! ¡es su cumpleaños! ¡le tenemos regalitos y comidita rica!

Abuela: (observa todo) ¿Quienes son ellos?

Angélica: ¡Son tus hijos! ¡y tu nieta! (acerca a Alaia) mira mamita, ella es su nieta.. ¡mire que está grande!

Abuela: (No hace caso. Mira a Hernán) ¡Hernán! ¡Hernancito! ¡volvió!

Hernán se acerca. La abuela lo abraza y desplaza a Angélica.

Abuela: Hijito mío, te estaba esperando para comer… ¡nunca más se vaya a jugar hasta tan tarde! Mi niñito lindo, pensé que le había pasado algo…. Mire cómo dejó su polerita nueva... Toda manchada…

Hernán: Mami…

Abuela: No importa mi niñito, yo se la lavo. (lo abraza) ¡Mijito! manso susto que me hizo pasar.

Silencio. Momento emotivo.

Carla: (interrumpe) ¡Feliz cumpleaños suegri!

Silencio.

Carla: ¡Feliz cumpleaños suegrita!

Silencio. Nadie le hace caso.

Carla: (ante la desesperación se pone a cantar) Happy birthday to you… happy birthday to you… Happy birthday ¡a bue la! happy birthday to youuu...

Abuela: (silencio) ¿Qué es esto? ¿Por qué hay tantos lobos?

Carlos: Globos mami…

Abuela: Quiero hacer caca

Nina: (mirada de odio a Carlos y Carla) No señora, aguantese, ya fue al baño ya.

Abuela: ¡No quiero! (empuja a Hernán)

Angélica: Mami… Mamita míreme

Abuela: ¡Sale prostituta!

Angélica impactada. Se vuelve a acercar luciendo su traje y peinado de niña.

Abuela: (sin mirarla, grita) Carlos... (pausa) Carlitos… ¡Carlos Felipe!

Carlos: Aquí estoy mami, ¿qué pasa?

Abuela: Carlos, te voy a decir algo

Carlos: dígame mami

Abuela: yo siempre he creído que eres un hombre brillante

Carlos: ¿Así como los diamantes mami? jaja

Abuela: Pero yo creo que para triunfar en la vida tu tienes que…

Silencio.

Carlos: ¿Qué cosa mami?

Abuela: (lo hace callar) ¡Sht! ... Estoy escuchando el tren

Carlos: ¿Qué tren mami?

Abuela: ¡Sht!... ¡Me vienen a buscar! ¡Me vienen a buscar! ¡me quieren llevar! (grita) ¡Aaaa! ¡ayuda! ¡llamen a mi marido! ¡cuiden a mis hijos! ¡Aaa! (grita)

Nina se acerca a la Abuela y da vuelta la silla de ruedas, Alaia acude y la peina, la abuela se calma.

Angélica: (a Hernán) ¿Viste? No sirvió de nada que nos vistieramos así

Hernán: La mami quería ver a sus niños, y eso le dimos… Un momento con sus niños…

Angélica: ¿Y sirvió de algo?

Hernán queda en silencio.

Salen todos menos Hernán, la Abuela y Alaia. Hernán llama por teléfono y se queda atrás hablando por celular en francés y en volumen bajo. Quedan en escena la Abuela y Alaia

Alaia: (mientras le hace un peinado) ¿Abuela?

Abuela: ¿mmm?

Alaia: abuela… tú…

Abuela: ¿mmm?

Alaia: ¿tú sabes quién soy yo?

Abuela: Sí, claro que se

Alaia: (entusiasmada) En… ¡¿en serio?!

Abuela: Sí, claro que en serio

Alaia: y… ¿quién soy?

Abuela: la hija de esa loca…

Alaia: (perpleja) sí… mi mamá está un poco loca… me carga cuando se pone así, no la entiendo… y ella dice que no me entiende

Abuela: Sí, claro que no te entiende

Alaia: Pero no entiendo por qué, abuela. Yo soy muy piola, no hago nada terrible… Ya, sí, a veces fumo y tomo más de la cuenta, pero solo cuando estoy con amigos… Es super normal que haga estas cosas a mi edad…

Abuela: Sí, claro que es normal…

Alaia: (silencio) ¿Abuela?

Abuela: ¿mmm?

Alaia: ¿tú quieres a tu hija?

Abuela: Yo no tengo hija

Alaia: Jajaja… Ya, pero enserio abuela… ¿quieres a tu hija?

Abuela: Nunca he tenido hija ni hijo alguno

Alaia: ¡Pero si acabas de reconocerla! mi mamá… es tu hija… yo… soy tu nieta…

Abuela: Supongo

Alaia: ¿Cómo supones abuelita? A ver… ¿cómo me llamo yo?

Abuela: Javiera

Alaia: Sí, me llamo Javiera… pero me cambié el nombre… ahora me llamo Alaia…

Abuela: Alaia

Alaia: ¡Sí abuela! ¿Y cómo se llama la mujer que te da de comer y te ayuda a hacer tus cosas?

Abuela: Nina…

Alaia: ¡Sí! ¡Sí abuela! ¡Nina se llama! ¿y qué es la Nina?

Abuela: la Nana… la nana Nina jajaja

Alaia: ¡Sí! ¡es la nana! ¡Muy bien abuela! ahora dime: ¿cómo se llama mi mamá?

Abuela: Angélica

Alaia: ¡Sí abuela! ¡muy bien! y la Angélica… mi mamá… tu hija…

Abuela: No es mi hija

Alaia: Sí Abuela, es tu hija, yo soy tu nieta por lo tanto ella es tu hija

Abuela: Angélica… que feo nombre… la Nina tiene tan mal gusto para elegir nombres

Alaia: ¿La Nina le puso así?

Abuela: Esa mujer tiene muy mal gusto para los nombres… Imagínate que una vez… (silencio, se queda mirando un punto en la pared)

Alaia: ¿Abuela?... ¡abuela!

Abuela: (retoma) Resulta de que… (silencio. huele) ¿Qué es ese olor?

Alaia: No hay ningún olor abuela, diga lo que me iba a decir

Abuela: Huele a quemado... (se altera) ¡Las papas! ¡dejé las papas en el horno!

Alaia: Abuela, no dejaste nada en el horno, la Nina está cocinado…

Abuela: (alterada) ¡No! ¡dejé las papas en el horno para la comida con el presidente! ¡El presidente viene a comer, no puede comer papas quemadas! (grita) ¡Na! ¡na! nanananananananananana....

La abuela se mueve intentando salir de la silla de ruedas con urgencia, Alaia se acerca y la retiene, la intenta calmar. Le toca el pelo, la comienza a peinar y la abuela se calma y se queda dormida.

En ese momento Hernán termina de hablar por teléfono, mira a Alaia, se acerca a ella, ignorando que la abuela está ahí. La abuela duerme y de vez en cuando ronca.

Hernán: ¿qué pasó?

Alaia: Nada… (se suena la nariz)

Hernán: (le toca la cara) No es verdad...

Alaia: (le salen algunas lágrimas) ¡Ay! es que la abuela… acabamos de hablar… ella estaba bien… reconocía a mi mamá, y a la Nina… decía que era la nana… ¡estaba bien! (se quiebra) Dijo mi nombre… me iba a decir algo pero... (se larga a llorar)

Hernán: (acude a consolarla) Shhh… tranquila… la abuela no está bien… está enferma…

Alaia: No quiero que se olviden de mi (llora)... Mi mamá siempre se olvida de mi existencia, sólo me busca cuando necesita algo… Siempre su preocupación ha sido la abuela. Me cambié el nombre porque nunca me gustó Javiera. No quiero tener un nombre común, porque no soy común, ¡no quiero ser común! Ni siquiera mi mamá eligió mi nombre… Lo leyó en una revista de peluquería… Estaba embarazada y se fue a cortar las puntas… Y ahí, en la mesa, la revista “Cosas”… en la portada: Javiera Parra. Y claro, era Javiera Parra, algún parentesco tiene con la Violeta Parra… Pero mi mamá ni siquiera se la jugó por ponerme Violeta derechamente; sino Javiera… La cantante secundaria de la familia, la popera, la vendida al sistema, la fome… Yo soy a esta familia lo que es la Javiera a la familia Parra.

Hernán: Yo creo que el nombre Javiera es precioso (la mira fijamente a los ojos y le seca las lágrimas)

Alaia: Es horrible… Es más fácil olvidar a una Javiera que a una Alaia… Yo no quiero que me olviden…

Hernán: Yo no te voy a olvidar. Eres una mujer muy especial

Alaia: Soy una niña, una pendeja, una cabra chica…

Hernán: ¿Quién te dijo eso?

Alaia: (cohibida) mi mamá, mis profes, mi ex...

Hernán: Tú eres una mujer, Javiera... (le recorre el cuerpo con la mirada) No tienes nada que envidiarle a las Violetas

Alaia, cohibida, se intenta apartar. En eso entra Nina, fumando.

Nina: Chiquilla, tuve que apagar el horno, ¡olía todo a quemado! si te las vas a dar de cocinera tienes que estar atenta pues…

Alaia: (se altera) ¡Cresta! ¡las galletas! (sale corriendo de escena)

Nina: (a Hernán) ¿Y tú?

Hernán: ¿Yo qué?

Nina: ¿Todo bien?

Hernán: Sí, ¿por qué?

Nina: (lo mira despectivamente) Mmm…

Sale Hernán y Nina, que se lleva a la abuela. Entra Alaia con una bandeja llena de galletas y las raspa con un cuchillo, sacando las partes quemadas. Entran Carlos y Carla.

Carlos: Estoy muerto de hambre

Carla: Totalmente starving

Carlos: Ya mi amor, deje el inglés, mejor apréndalo bien primero y luego habla

Carla: ¡Aaay que pesado! I hate you

Carlos: Ya, me aburrí. Tengo hambre

Carla: Yo también

Carlos: Yo más...

Carla, enojada, lo empuja y saca una galleta de Alaia, sin pensarlo le da un gran mordisco, Alaia intenta impedirlo pero Carlos se apresura y saca otra galleta y le da un gran mordisco. Carlos y Carla se miran y compiten con quién se come la galleta más rápido. Alaia se altera, toma las galletas y se va.

Carlos: (con la boca llena) Están ricas…

Carla: (con la boca llena, botando migas) Sí… un poco quemadas

Carlos: A ti te quedan mejor

Carla: Lindo

Carlos y Carla se besan con la boca llena de galletas. Es una escena grotesca. Se reconcilian.

Silencio

Carlos: (se acerca a Carla y la agarra de la cintura) ¡Me siento lleno de energía mi Carlita Pancha!

Carla: (no hace mucho caso) mmm...

Carlos: No me vas a decir que tú no...

Carla: En realidad no mucho, mi amor

Carlos: Pero ¿cómo?, hace tiempo que no lo pasaba tan bien como lo pasé en el baño hace un rato, ja ja...

Carla: Pucha, que bien por ti mi amor

Carlos: (coqueto) No me vas a decir que no fue un buen rato

Carla: Fue… un rato

Carlos: ¡Un buen rato!

Carla: Un rato…

Carlos: ¿Me estás queriendo decir algo, mi cuchi cuchi?

Carla: Nada mi tuti… esperemos que la próxima vez no sea sólo un rato pues…

Carlos: ¿Cómo?

Carla: Nada mi amor… no importa… (pausa) Yo quería preguntarte algo

Carlos: Dígame mi Carlita Pancha

Carla: Es que… no quiero que pienses que soy metida… pero... hay algo que me hace ruido…

Carlos: ¿Qué cosa mi cuchi cuchi?

Carla: Es sobre el testamento del tata…

Carlos: ¿El testamento de mi papi?

Carla: sí..

Carlos: ¿Qué le pasa a mi cuchi cuchi con el testamentito de mi papito?

Carla: Es que no entiendo… ¿Por qué le deja tanta platita a la Nina?

Carlos: jajaja… no creo que le deje plata a la Nina mi cuchi

Carla: Si mi amor, le deja platita a la Nana…

Carlos: ¡¿Cómo le va a dejar platita a la Nana?!

Carla: Sí mi tuti, le deja platita…

Carlos: ¿Cuánta platita?

Carla: Harta platita…

Carlos: Ya, pero a lo mejor lo necesita pues, si igual la Nina ha estado toda la vida con nosotros…

Carla: No sé ah…

Carlos: Bueno mi cuchi, ¿cuánta platita?

Carla: La mitad

Carlos: ¡¿La mitad de la herencia para la Nina?!

Carla: Sí, para la nana

Carlos: Chuta… bueno.. no se… por algo será…

Carla: ¿Pero por qué mi tuti? ¡eso quiero saber!

Carlos: No se mi cuchi… recién me vengo a enterar de eso...

Carla: Es que, digamos que estuve mirando el papelito y ahí decía que le deja la mitad a la Nina… y eso es más que a nosotros y a los demás hermanitos…

Carlos: Quizás es por lo que te dije… si es como de la familia...

Carla: (sigue hablando como niña, puchero) ¿Pero tanta platita le deja?

Carlos: No se… quizás lo necesita más que nosotros… es gente necesitada pues mi Carlita Pancha....

Carla: Ay si sé… (se separa, firme) Pero no entiendo… no entiendo, yo también llevo muchos años con la familia, (tierna) si nosotros estamos juntitos desde la media pues mi tuti tuti…

Carlos: Ay mi cuchi, no sé qué decirte… Por algo lo habrá hecho

Carla: Pero es raro mi tuti… yo creo que nosotros, digo, tú, mereces más platita… ¡si era tu papi!

Carlos: Sí… no se… yo creo que está bien lo que nos deja…(silencio. Carla mira fijamente a Carlos) Bueno... pero así como lo dices, puedes tener razón… La Nina es como de la familia, pero no es de la familia

Carla: Tenemos diferentes orígenes pues…

Carlos: Sí, venimos de diferentes lugares…

Carla: Tenemos otra forma de hacer las cosas...

Carlos: otras costumbres…

Carla: otra crianza…

Carlos: otro apellido…

Carla: otra raza…

Carlos: otro nivel…

Carla: somos distintos… Muy de la familia será, pero no tiene la misma sangre…

Carlos: ella es…

Carla: Diferente…

Carlos: Qué raro… ¿por qué le dejó más plata a ella?

Carla: Si somos diferentes

Carlos: Bien diferentes…

Silencio. Ambos miran al horizonte. Se quedan pegados. Hacen movimientos raros con los ojos. Se miran y se ríen.

Entra Angélica con Alaia a contar las cosas que hay en la mesa. Carlos y Carla continúan en escena en un rincón. Carlos saca una flor de la mesa y le saca los pétalos lentamente, los cuenta y los corta en pedacitos más chicos. Carla se pone el pelo en la cara y luego se lo quita. Ambos están bajo los efectos de la marihuana.

Angélica: coca light, fanta zero, sprite zero, ponche, cerveza sin alcohol… (grita) ¡Aaa!

Alaia: ¡Mamá! ¿qué pasa?

Angélica intenta hablar pero no puede

Alaia: ¡¿Qué pasa mamá?!

Angélica: ¡No hay champagne!

Alaia: Ya… shhh… no pasa nada, nadie se ha dado cuenta de que falta la champagne...

Angélica: ¡No es una celebración si no hay champagne!

Alaia: Ya… mamá… tranquila…

Silencio. Angélica se calma.

Alaia: ¿Mamá?

Angélica: Dime, Javiera

Alaia: Ay… es que… mamá… estuve hablando con la abuela

Angélica: Hija tu sabes que la abuela está enferma, no hay que creer mucho lo que dice.

Alaia: Parecía bien cuerda cuando conversó conmigo… aunque después se puso a decir “Na.. nananana...” y se volvió un poco loca… ¡pero al principio estaba bien! Me dijo algo de que ella no tiene hijos...

Angélica: (no la toma en serio) ja ja… Javierita ¿ve las estupideces que dice mi mami? ¡no le haga caso! está enferma… hace harto tiempo ya que no sabe ni dónde está parada…

Alaia: ¡No mamá, pero esto lo dijo de verdad! ¡yo vi cómo le brillaban los ojitos! ¡yo la vi!

Angélica: (se acerca a Alaia, cortante, agresiva) Javiera. ¡Vas a dejar de hablar ridiculeces ahora mismo! Con la enfermedad de la abuela no se juega, así que partiste a comprar una champagne (se le quiebra la voz) ¡Que sin champagne no se celebra! ¡y aquí estamos celebrando! (grita) ¡ce-le-bran-do! ¡yupi!

Alaia: ¡Ay mamá! ¡solo te pido que me escuches un rato! ¡sólo un rato! (sale enojada)

Silencio. Vuelve a entrar Alaia.

Alaia: Dame plata para la champagne

Angélica le da un billete, Alaia sale nuevamente.

Angélica: (No se percata de que Carlos y Carla están en escena, mira a los lados y no ve a nadie. se pone a cantar “Amor de hombre” de Mocedades mientras llora, sirve bebidas y arregla la mesa obsesivamente) Ay amor de hombre, que estás haciéndome llorar una vez más, sombra lunar que me llena la piel al pasar, que se enreda en mis dedos, me abraza en su brisa, me llena de miedo… Ay amor de hombre…

Interrumpe Hernán. Entra a escena y saca un vaso de bebida y algo de comer, desordenando lo que Angélica había hecho.

Hernán: ¿Y qué va a pasar? Ya es casi de noche… Supongo que algo más vamos a hacer por la mamá, ¿o no?

Angélica: No sé… dímelo tú…

Hernán: ¿A qué te refieres?

Angélica: No hace falta que te hagas el humilde conmigo… al parecer eres el único a quien mi mami quiere ver

Hernán: No seas tonta Angélica, todos somos sus hijos. Nos quiere a todos por igual

Angélica: no estoy tan segura de eso…

Hernán: Ya. ¿Sabes qué? me cansé. ¡Me cansé de que me tengas sangre en el ojo y que cada vez que te diga algo hagas ese gesto con tu boca!

Angelica: ¿Cuál gesto?

Hernán: Éste (imita su gesto)

Angélica: Yo nunca hago eso

Hernán: Sí, lo haces. Si no me quieres aquí me lo podías haber dicho y simplemente no vengo

Angélica: ¿cómo no vas a venir al que probablemente será el último cumpleaños de tu madre?

Hernán: Mi mamá está bien. Se le olvidan las cosas, sí. ¡Pero está sana!

Angélica: Cómo se nota que no vives con ella.

Hernán: No sé por qué me molesté en venir… (se empieza a ir)

Angélica: (lo detiene) sí sabes

Hernán: ¿Qué?

Angélica: Plata… todo lo que te mueve es plata.

Hernán: ¡¿Qué estás hablando Angélica por favor?!

Angélica: El papá se murió y lo único que hemos querido, todos estos años, es recibir la plata de la herencia… Pero como tú no venías a Chile a firmar la porquería de papel, no podíamos hacer nada… Recién ahora, que se te acabó la plata, te viene a interesar el temita…

Hernán: No seas egoísta, yo estoy ocupado… tengo negocios que manejar, cosas importantes, no ando organizando celebraciones huevonas.

Angélica: Yo al menos consigo que la gente se reúna, no escapo de ellos. Hernán, tengo cuentas que pagar y a una anciana a quien mantener. Esa plata la deberíamos haber recibido hace años, la necesitábamos. ¿O crees que a la Nina se le paga con abrazos y besitos en la mejilla?

Carla escucha esto último y aparece desde el rincón.

Carla: Pero… Angeliquita… la Nina no debería recibir su sueldo...

Angélica: Qué dices Carla, ¿cómo no le vamos a pagar?

Carla: Pero con toda la platita que le dejó el tata…

Angélica: (no sabe cómo reaccionar) No es tanta plata, ella se lo merece.

Carla: Bueno, sí… ¿pero tanto?

Angélica: Sin ella yo no podría hacerme cargo de mi mami.

Carla: Pero esque Angeliquita hay algo que tú no estás entendiendo… la Nina recibe más plata que cada uno que ustedes… (susurra) se lleva la mitad de la herencia…

Hernán: ¿Cómo? no estoy entendiendo…

Carla: Lo que oyes mi lindo, la mitad.

Hernán: Yo no sabía nada de esto… Angélica, ¿tú sabías?

Angélica: (susurra) Si te hubieses tomado la molestia de leer el testamento completo y no solo la parte en que dice cuánta plata te va a llegar a ti, lo sabrías. (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) ¿Me pasas el queso, por fa?

Hernán: Yo… yo no se si estoy de acuerdo, ¿por qué la Nina se va a llevar la mitad?

Angélica: (susurra) ¿Qué importa que se lleve la mitad? Yo creo que esa mujer lo necesita… además, esa plata no solo es para ella, es para la casa, y ella es parte de la casa… Y cuando digo que es para la casa me refiero a mi mami… Esa plata se va a usar para cuidar a mi mami. (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) Carla, ¿puedes repartir estos tenedores, por fa?

Carla: Pero entonces, ¿por qué no le dejó la plata a mi suegri?

Angélica: No… (susurra) ¡No sé! ¡no estoy preocupada de eso ahora! (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) Pon estas servilletas, Hernán, por favor… Lo que ahora quiero es que mi mami tenga un feliz cumpleaños y ustedes dejen de hacer estupideces frente a ella, ¿puede ser?... ¡¿por fa?!

Se escucha desde fuera a Alaia

Alaia: ¡mamá!

Angélica: ¡¿Qué?!

Alaia: No me vendieron champagne. No supe por qué, y en el camino de vuelta me acordé que soy menor de edad y que no me pueden vender alcohol.

Angélica: Ya hija… (a los demás) Voy a ir a comprar un delicioso champagne, porque eso le falta a esta fiesta. ¡Alcohol! pobre del que desordene la mesa. (a sí misma) No hay celebración sin champagne, no hay celebración sin champagne… (sale)

Hernán: Me quedó haciendo ruido lo de la plata

Carla: a mi me hace ruido hace rato…

Hernán: ¿por qué mi papá habrá hecho eso?

Carla: Quién sabe… de caliente jajaja (ríe desenfrenadamente. luego se percata de lo que dijo y se calla avergonzada)

Hernán: Tú crees que mi papá y la Nina (hace gesto sexual en referencia a ellos dos)

Carla: ¡Ay! jajaja (se ríe descontroladamente) ay perdón, no sé qué me pasa (sigue riendo) jajaja…ay… (se calma) no se… igual harto se ha visto que el patrón y la nana (hace mismo gesto sexual que hizo hernán) jajaja

Hernán: Pero es raro… nunca sospechamos nada…

Carla: Las empleadas son las peores. Se quedan de lo más calladitas haciendo el aseo, pero de repente, a la menor posibilidad ¡ZAZ! (ríe) jajaja

Hernán: ¿La Nina con mi papá? ¡iuj!

Carla: Te apuesto que la muy cochina olía los calzoncillos del caballero antes de echarlos a lavar…

Hernán: Qué asco...

Carlos, que estaba pegado mirando al horizonte todo este rato espabila y se une a la conversación.

Carlos: ¡Hermano! ¡hermanito!

Hernán: Vaya vaya, ¡despertamos! jaja

Carlos: Estuve pensando. Estuve todo este rato pensando. Pensé mucho… oye, pensé todo lo que no había pensado en mi vida. Pensé sobre la fotosíntesis, sobre la evolución humana. ¡Me hizo mucho sentido la teoría de Darwin! Y la ley de gravedad, ¿se han percatado de la ley de gravedad? Es fabulosa, porque yo tomo este vaso (toma un vaso con bebida de la mesa y lo da vuelta en la alfombra) y lo doy vuelta, así. Entonces, en otro planeta no habría pasado eso porque no hay gravedad, ¡pero aquí sí hay! porque somos privilegiados, ¡aquí hay vida!. ¡Pero no! lo que me llamó más la atención fue la cantidad de gente pobre que hay en este mundo, ¡gente desgraciada, que no tiene qué comer! ¡como en África! Esos pobres niños en África están mal… están mal y nosotros nos quedamos aquí y no hacemos nada…

Carla: Qué lindo mi amor, qué emotivo…

Carlos: Mi amor… estaba pensando mucho… pensé mucho y se me olvidó todo… pero hay algo que pensé y que no se me olvidó… ¿Te has dado cuenta que entre la Angélica, el Hernán y yo tenemos casi la misma edad?

Hernán: No se ah… yo tengo 18, no se tú. jajaja (ríe)

Carlos: Yo tengo 55… la Angélica tiene 53 y tú tienes 57 (a Hernán)

Hernán: Sí… sí, tenemos casi la misma edad…

Carlos: Nunca me había dado cuenta…

Carla: ¡Qué linda tu reflexión mi amor!

Carlos: Pero es loco po… porque mientras pensaba… porque pensé harto… me puse a pensar otra cosa: Si yo tengo 55 años, nací en el año 1960… y si la Angélica tiene 53, nació en el 62… y si tú tienes 57, naciste en el...

Hernán: ‘58

Carlos: ¡Sí!

Carla: ¿Y qué tiene mi amor?

Carlos: Que la mamá tiene 90 años… es decir que a ti Hernán, que eres el mayor, te tuvo a los 33 años

Carla: (sorprendida, afectada, lento) ¡La edad de Cristo!

Carlos: No mi amor… lo raro es que mi mami se casó a los 18 años. 15 años antes de tener a su primer hijo… ¿No les parece raro?

Hernán: Nunca había pensado eso… tienes razón

Carlos: ¡Claro que tengo razón! ¡si a veces pienso!

Carla: ¿Qué le habrá pasado a la señora todos esos años?

Hernán: ¡¿Y si no somos hijos de mi papá y en verdad mi mamá nos tuvo con otro hombre?!

Carlos: No seas tonto Hernán, no tiene sentido. No te vendría mal pensar un poco de vez en cuando...

Carla: Oye pero esto me dejó muy metida… ¿y si le preguntamos?

Hernán: ¿Cómo el vamos a preguntar? mi mamá tiene alzheimer, está enferma, no sabe ni dónde está parada.

Entra Nina fumando.

Nina: Oigan, voy a traer a la señora para que comparta un rato antes de irse a acostar… ¿Podrían ponerse los disfraces de cabros chicos por un ratito?

Todos se posicionan de espaldas al fondo del escenario, se visten en silencio. No están en la escena.

Entra Nina con la abuela y Alaia, quien está terminando de sellar el maquillaje de la abuela. Está vestida y peinada como una diva de hollywood antigua. Mientras Alaia termina los detalles del maquillaje mira en su celular un tutorial que se escucha de fondo. La abuela duerme en su silla de ruedas.

Alaia: Nina…¿a ti te gusta el nombre “Angélica”?

Nina: (sin pensar) Claro, cómo no me va a gustar, si así le puse… (se interrumpe) ¿Por qué?

Alaia: O sea, ¿te gusta?

Nina: Claro que me gusta… (nerviosa.) Además, así se llama tu mamá y yo le tengo mucho respeto a la señora…

Nina enciende un cigarro, le ofrece uno a Alaia, ella acepta. Ambas fuman, aunque Alaia después de la primera probada no vuelve a fumar, solo se queda con el cigarro en la mano, consumiéndose.

Nina: ¿Sabes qué significa “Angélica”?

Alaia: No...

Nina: “La que se parece a un Ángel”... cuando nació tu mami parecía un angelito…

Alaia: ¿La conociste recién nacida?

Nina: (nerviosa) Sí… sí, claro… Yo llevo muchos años aquí…

Alaia: Ah, no sabía…(silencio) ¿sabes qué significa “Javiera”?

Nina: No…

Alaia: “La que vive en casa nueva”

Nina: Ah… que... significativo…

Alaia: ¡Es horrible! Yo no vivo en casa nueva, no vivo ni en mi propia casa… Por eso me puse “Alaia”

Nina: ¿Y qué significa?

Alaia: “Alegre”

Nina: ¡Eso si que es lindo!

Alaia: Pero yo no soy alegre…

Nina: Mijita… Nadie es alegre… son las cosas que hacemos, nuestros logros, lo que nos hacen sentir alegres… Nadie es de una manera…

Alaia: Yo no he logrado nada… ¿tú sientes que has logrado algo, Nina?

Nina: (se queda pensando) Bueno… que la señora esté viva es uno de mis logros jaja (ríe)

Ambas ríen. Silencio.

Alaia: Nina… estuve hablando con la Abuela...

Nina: ¿Con la señora?

Alaia: Sí…

Nina: ¿Y dijo algo coherente?

Alaia: Si.. o sea, yo creo…

Nina: ¿Cómo?

Alaia: Es que no se si era coherente, pero lo decía de verdad. Yo estoy segura, lo veía en sus ojitos, ¡todo lo que decía era real!

Nina: Es seca pa mentir la señora, no te dejes engañar

Alaia: Me dijo que mi mami no era su hija

Nina: (silencio. se incomoda. se ríe falsamente) ¡jajaja! ¡claro!... No si la señora está mal... ¡está enferma! ¡no le tienes que creer nada de lo que dice!

Alaia: Pues yo le creo… o no se… no entiendo Nina…

Nina: (se acerca) Mijita, le pido por favor que no le diga nada de esto a sus tíos… La abuela está hablando puras cabezas de pescao, pero si los señores se enteran de lo que anda diciendo pueden creerle y se armaría el medio atado…

Alaia: No voy a decir nada… ¿Pa’ qué? Si nadie me pesca… Soy la niña de la familia, creen que invento cosas, pero la verdad es que de toda esta familia yo y la abuela somos las más cuerdas.

Nina: Si se Alaita, pero es por si acaso, sus tíos son re buenos para armar caguín

Alaia: Mis tíos no cachan na’, Nina. Mi mamá vive en su mundo perfecto, donde todo tiene que funcionar como una máquina. El Carlos está en otra… bien en otra… con la Carla tienen su matrimonio feliz, con plata para viajar e ir a apostar al casino y el Hernán… (pausa) bueno, el Hernán… cree que tiene 18.

La abuela despierta.

Nina: Mijita, ¡vaya a ponerse su traje de niñita como los demás que la señora se está despertando!

Alaia sale y se posiciona atrás con los demás, se viste.

Nina: (susurra) Señora…

Abuela: ¿mmm?

Nina: la niña sabe…

Abuela: yo no conozco a ninguna niña

Nina: ¡Señora! ¡deje de hacerse la enferma! ¡yo sé que sabe!

Abuela: No me digas nada. Quiero hablar con mi marido

Nina: Señora, su marido falleció hace cinco años.

Abuela: Llama a mi marido, Agatha.

Nina: Me llamo Nina y usted lo sabe. Sabe perfectamente quién soy porque toda la vida he estado con usted, la he ayudado con todo. Y cuando digo con todo es con todo señora. Déjese de fingir y dígale la verdad a los demás.

Abuela: yo no te conozco y no sé qué has hecho por mi

Nina: Señora (se acerca, apaga el cigarro. persuasiva) Señora… por favor se lo pido… deje a un lado lo que siente hacia mi y dígale todo a los chiquillos… Diga lo que hace años debería haber dicho… Yo se que no está enferma… yo sé que tiene bien claro todo y que lo va a decir esta noche… yo sé que sí señora (se le escapan algunas lágrimas) Yo sé que sí… (abraza la silla de ruedas) Por favor…

Entra Angélica con un champagne. Nina se aparta rápidamente de la silla de ruedas y finje estar bien.

Angélica: ¡Nina!

Nina: Señora

Angélica: ¡Mami!

La Abuela no responde

Angélica: ja ja… qué loca mi mami… (sale)

Cambia la luz de la escena, atrás están todos los personajes formados de espaldas, vestidos de niños.

Carla: (canta “Quién le robó el sombrero al profesor”) ¡Laaaa Alaia le robó el sombrero al profesor!

Todos se dan vuelta y se reparten en el espacio

Alaia: ¿Quién yo?

Todos: Sí, tú.

Alaia: Yo no fui

Todos: ¿Quién fue?

Alaia: el Carlos

Todos: ¡El Carlos le robó el sombrero al profesor!

Carlos: ¿Quién yo?

Todos: Sí tú

Carlos: Yo no fui

Todos: ¿Quién fue?

Carlos: el Hernán

Todos: ¡El Hernán le robó el sombrero al profesor!

Hernán: ¿Quién yo?

Todos: Sí, tú

Hernán: Yo no fui

Todos: ¿Quién fue?

Hernán: la Carla

Todos: ¡La Carla le robó el sombrero al profesor!

Carla: ¿Quién yo?

Todos: Sí, tu

Carla: Yo no fui

Todos: ¿Quién fue?

Carla: la Nina

Nina: Yo no juego

Todos: La Nina le robó el sombrero al profesor

Nina: No quiero jugar, gracias

Carla: ¡La Nina le robó el sombrero al profesor!

Todos hacen un círculo alrededor de ella. la abuela ríe

Abuela: ¡jajaja!

Nina: No juego yo, no juego

Todos: ¡La Nina le robó el sombrero al profesor!

Alaia: (nota que la situación se pone tensa) ¡Yo fui!

Todos: (la ignoran) ¡La Nina le robó el sombrero al profesor! ¡La Nina le robó el sombrero al profesor! (siguen despacio como un coro)

Alaia: ¡Yo! ¡Yo le robé el sombrero al profesor! ja ja...

Carla: Nina, ¿no quieres jugar?

Nina: No señorita Carla, gracias

Carla: Pero Nina, ¿por qué le robaste el sombrero al profesor?

Nina: No señora

Carla: ¿Por qué Nina?

Nina: No…

Carla: El pobre profesor necesita su sombrero Nina… Es un pobre hombre que necesita su sombrero para vivir, porque sin él, no puede caminar por la calle… No puede ser profesor

Nina: No entiendo señorita Carla, discúlpeme

Carla: Nina… ¡Devuélvele el sombrero al profesor!

Entra Angélica vestida de niña y rompe la atmósfera de tensión.

Angélica: ¡Champagne!

Cambio de luces, todos se sientan en la mesa. Se toman de las manos y rezan.

Carlos: Te damos gracias Señor por esta comida que nos traes hoy… sobretodo los ricos canapés que preparó mi Carlita Pancha (Carla y Carlos se ríen). Pero que sin tu ayuda incondicional jamás habría podido preparar. También te agradecemos que nos hayas permitido juntarnos en familia y disfrutar de este rico cumpleaños de mi mami linda que cumple 90 años. Gracias por cuidarla desde lo alto todo este tiempo, porque mi mami no podría seguir viviendo si no fuese por ti, Señor. Muchas muchas gracias de verdad. Mamá dígale gracias al Señor

Abuela: Gracias

Carlos: Sí, gracias señor. Señor Dios. Gracias porque trajiste a mi hermano Hernán desde Italia

Hernán: Francia

Carlos: Desde tan lejos lo trajiste para acompañarnos… (sigue rezando el padre nuestro, ave maría, etc)

Nina enciende un cigarro

Carla: ¿Crees que es pertinente encender un cigarro en momentos así, Nina?

Nina apaga el cigarro lentamente

Hernán le toca el brazo a Alaia insinuante. Alaia no sabe qué hacer. Foco en ellos dos.

Hernán: Que suave tu piel

Alaia: ¿Ah sí? ja ja (nerviosa) es la baba de caracol

Hernán: ¿Cómo?

Alaia: Me echo baba de caracol… por la piel seca…

Hernán: ¿Ah sí? jaja

Alaia: Sí… hace bien...

Hernán: Se nota (le sigue tocando el brazo)

Alaia: Sí… Tomo un caracol del jardín y lo dejo en mi brazo… y se arrastra por mi piel

Hernán: (imita al caracol en su brazo) ¿Así?

Alaia: más o menos… sí…

Hernán: Eres tan chiquitita… linda

Alaia: ¿Qué?

Hernán: Nada… (saca un canapé) Me puse duro

Alaia: ¿Cómo?

Hernán: El pan está duro…

Alaia: Ah… (aparte) qué me pasa…

Hernán: ¿Te puedo tocar?

Alaia: ¿Qué?

Hernán: Si quieres un pedacito de pan

Alaia: ¿Pene?

Hernán: ¿Qué?

Alaia: Pan

Hernán: Ah… ¿Quieres?

Alaia: No gracias…

Hernán se acerca y le da un beso. Ella lo recibe y luego se aparta

Alaia: ¡No! ¡No!

Angélica: Hija, estamos dando gracias…

Alaia: Perdón mamá (se le escapan unas lágrimas)

Hernán le aprieta la mano mientras siguen rezando

Carlos: Y por todo esto y mucho más. Amén.

Todos: Amén

Todos comen desesperadamente. Ruido de cubiertos. Silencio.

Angélica: Mamita, ¿quiere comer algo?

Abuela: No

Angélica: Bueno… (silencio) ¡vamos a abrir el champagne!

Carlos toma el champagne y lo abre. Angélica lo toma rápidamente y bebe un vaso, dos, tres, sigue bebiendo.

Hernán: Alaia, supe que te ha ido bien en el colegio…

Alaia no responde

Angélica: Hija, respóndele a tu tío. Te he enseñado a ser educada y responder cuando alguien te pregunta algo… Aunque sea una pregunta tan huevona.

Hernán: Angélica

Angélica: (se hace la tonta) ¿Sí, Hernan?

Hernán: No te pregunté a ti, le pregunté a la Alaia. Deja de tratarla como una niña.

Angélica: ¡Es mi hija y yo la trato como quiero! Tú no entiendes nada porque como no tienes hijos…

Nina: Angélica…

Angélica: ¿Qué? Si no tiene hijos… ¿o sí? (bebe más champagne) ¿o sí, hermanito? quizás tienes muchos hijos… (con tono de burla) ¿a cuántas mujeres dejaste embarazadas en Europa? ¡O no! Verdad que a ti te gustan jóvenes… ¡¿A cuántas niñas te tiraste, asqueroso?!

Alaia se para rápidamente para salir. Interrumpe la abuela.

Abuela: Mijita…

Alaia la mira y, aguantando su rabia se queda en la habitación. Va al fondo con las cenizas del abuelo y arregla las flores.

Hernán: ¡¿Qué dices?!

Angélica: ¡Ups! A alguien no le gustó que yo dijera las cosas como son, así tal cual… ¡Parece que soy la única que dice la verdad en esta casa! Todos se esconden, se hacen bolita… ¡son unos cínicos!

Abuela: ¡No peleen!

Hernán: (a Angélica) Ubícate

Angélica: (como niña, con tono de burla) aaay u bi ca te…

Silencio. Nadie come, solo Carlos.

Nina: (que está dándole de comer a la abuela, intenta romper el momento incómodo) Carlos… supe que se fueron de viaje… ¿cómo les fue?

Carla: Se llama Carlos Felipe

Nina: Perdón, Carlos Felipe…

Carla: Nos fue bien… ¿o no mi amor? (silencio. Carlos no responde) ¿O no mi amorcito?

Carlos: ¡Ah! ¡sí!

Nina: ¿Dónde fueron?

Carla: Te lo diría, pero para qué, ¡si seguro no sabes ni donde queda! jajaja (ríe, se suman todos)

Nina se levanta para retirarse, la abuela interrumpe

Abuela: Nina, ¡compórtate!

Nina se queda y sigue alimentando a la abuela, intenta aguantar las lágrimas.

Angélica: ¡¿Alguien quiere champagne?!

Nadie responde, sigue bebiendo sola.

Carla: Bueno, en realidad nos fue bastante bien en el viaje…

Carlos: Sí, sí… estuvo muy lindo… Tailandia es

Carla: ¡Impresionante!

Carlos: exótico

Carla: cálido

Carlos: La comida…

Carlos y Carla: ¡de-li-ciosa! jajaja (ambos ríen)

Carla: Aunque me daba una pena los niñitos abandonados en la calle

Carlos: ¿Tú sabes que las zapatillas que traes puestas fueron hechas por niños esclavos?

Carla: Pobres niñitos, fabricando zapatillas que nunca van a poder usar… Qué terrible la miseria que hay en el mundo, la gente que no recibe la plata que merece… ¿No crees tú, Nina?

Nina: Sí, señora

Abuela: (interrumpe) Deja de beber Angélica, te pareces a la Nina...

Angélica: (interrumpe) ¡Ja Ja Ja! ¡Ahora se acuerda de mi nombre!

Abuela: Angélica

Angélica: (borracha, juega con ella) ¡Yo no soy Angélica! soy Carmelita, una inocente niña que vino de San Rosendo a vivir a la ciudad. Me presento (le da la mano). ¡Qué linda su casa señora!

Abuela: Carmelita, yo no la invité a mi cumpleaños

Angélica: Pucha, no… ¡me invité sola! Jajaja (ríe sola)

Silencio. Interrumpe Carla.

Carla: Oye Nina

Nina: ¿Señora?

Carla: ¿Te gusta viajar?

Nina: sí, claro

Carla: ¿Te gustaría ir a conocer donde fuimos nosotros?

Nina: Sí, claro que sí

Carla: ¿y piensas gastar en eso la platita?

Silencio.

Nina: ¿Cuál platita?

Carla: La platita de la herencia pues Nina, ¿o me vas a decir que no sabes?

Nina: (pausa) Ah… sí, algo sabía

Carla: ¡Algo! jajaja linda… ¡“algo” sabía! jajaja

Nina: Sé que el señor me tenía mucho respeto y me dejó una buena parte para que me pueda ocupar de la señora

Carla: ¡Una buena parte! jajaja... (sarcástica) Qué simpática Nina

Nina: (a la abuela) Señora, disculpe, pero yo me voy a comer a la cocina…

Carla: ¡Pero no te vayas!

Nina: Señorita Carla, con permiso

Carla: No te puedes ir, te necesitamos. Alguien tiene que ver a la mami…

Nina se detiene, se aguanta su rabia y se sienta, sin mirar a nadie hace su labor.

Abuela: Hernancito, ¿se acuerda cuando nació la Angélica?

Angélica: (jugando) ¿Angélica? ¿Quién es Angélica?

Abuela: Tú…

Angélica: ¡No! ¡Yo soy Rafaela! Rafaela Carrá! (canta “Explota mi corazón”) ¡explota explotame expló! ¡explota explota mi corazón!

Alaia se da vuelta

Alaia: Mamá… ¿qué estás haciendo!?

Angélica: ¿Mamá? ¡Rafaela Carra no tiene hijos! ¡Rafaela Carrá es un alma libre! (se pone a bailar y cantar) ¡Explota explotame expló! jajajaja

Alaia: (grita) ¡Deja de hacer el ridículo! (pausa) ¡Aaa! ¡me carga! ¡me carga! ¡soy tu hija! ¡tu hi-ja! asume que eres mi mamá y abrázame, escúchame, quiéreme un rato por la… ¡Aaa! (va hacia la puerta para salir, la abuela interrumpe)

Abuela: mijita…

Alaia no sale. se va al rincón y llora.

Angélica: ¡Ups! jajaja

Hernán va a consolarla, ella lo rechaza

Alaia: (a Hernán) ¡no me toques!

Hernán se devuelve a la mesa

Hernán: (intenta quitarle la botella a Angélica) Ya, bebiste mucho

Angélica: (se hace la niña) ¡Suéltalo! ¡Es mío! ¡yo lo fui a comprar! Le voy a dar a todos menos a ti, ¡porque me caes mal! ¡lero lero! (a los demás) ¡Ya! ¡¿quién quiere champagne?!

Nadie responde. Silencio largo, se escucha a Alaia llorar despacio. Interrumpe Carla.

Carla: En el taller de teatro me enseñaron un juego muy entretenido.

Carlos: ¿Cuál mi amor?

Carla: El asesino… ¿lo conocen?

Hernán: No

Carla: Es super chori… miren; cierren todos los ojos… Yo voy a pasar por el puesto de cada uno y al que toque el hombro es el asesino. El asesino tiene que matar a los demás guiñandole el ojo, después de un rato la persona muere. Entonces si alguien sospecha quién es el asesino lo tiene que decir, si no es, muere, jajaja

Carlos: ¡Qué didáctico mi Carlita!

Carla: Ya… cierren los ojos (pasea por todos los puestos. Toca a Angélica como asesino). ¡Listo! ¡hay un asesino entre nosotros! ¡uuu!

Silencio.

Hernán: Me mataron, ¿qué tengo que hacer?

Carla: ¡Morir!

Hernán: (se hace el muerto) Listo.

Carla: ¡No! ponle más color pueh, ¡si es teatro!

Hernán: (se burla) ¡Oh! ¡he muerto! ¡Oh! ¡muero inocente! ¡Ser o no ser! ¡Oh! (muere)

Carlos: ¡Uy! ¡Yo creo que la Alaia es el asesino!

Carla: A ver… Alaita… ¿Eres el asesino?

Alaia: No

Carlos: ¡Oh! ¡ay de mi! ¡chuta! ¡ayuda! ¡me han matado! ¡oooh! (muere)

Alaia: Yo creo que es la Nina

Nina: No… No... Yo no quiero jugar

Carla: ¡No no no! ¡La Nina no es el asesino Alaita!

Alaia: ¡Ay, pucha! ya (muere) ¡morí!

Angélica: ¡Chuta murieron casi todos! ¿Quién será el asesino? jajaja

Carla: (a la abuela) Señora… ¿Quién es el asesino?

Abuela: Qui…

Carla: ¿Quién?

Abuela: Quiero decir algo

Hernán bota sin querer la champagne de Angélica encima de los canapés

Angélica: (en cólera) ¡Qué hiciste desgraciado!

Hernán: Perdón (busca algo para secar)

Angélica: (hace una pataleta) Podías haber controlado tus brazos enormes Hernán, ¡¿no miras lo que tocas?! ¡¿Estás ciego?!

Hernán: Perdón Angélica, no es tan grave

Angélica: ¡¿No es tan grave?! ¡¿No es tan grave, desgraciado?! ¡Todo el maldito día arreglando la mesa! ¡todo el maldito día esperando la champagne! ¡¿Para que venga un tipajo inepto como tú y mande todo a la punta del cerro?!

Hernán: Cálmate Angélica, no voy a aguantar que me trates así, fue un accidente

Angélica: ¡¿Que me calme?! ¡¿Que me calme, idiota?! (se acerca y lo empuja)

Hernán: ¡Estás borracha!

Angélica: ¡Te voy a mostrar lo que es estar borracha desgraciado!

Angélica se abalanza encima de él, le tira el pelo y le pega en el pecho. Caen al suelo. Alaia los intenta separar. Carla y Carlos se ponen uno a cada lado, apoyan a Hernán en la pelea y lo alientan.

Abuela: (grita) ¡Basta!

Nadie le hace caso

Abuela: (grita) ¡Basta! ¡Basta, Hijos de puta! ¡Basta! (todos se callan y quedan detenidos)

Silencio.

Nina: (susurra) Señora, ¿qué está haciendo? (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) ¡Uy señora se le acabó el jugo! ¿Quiere más jugo?

Abuela: ¡Ahora me toca hablar! ¡Pido la palabra!

Nina: (susurra) Señora, ahora no es buena idea… (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) Tome más juguito… (le sirve jugo)

Abuela: ¡No me importa!

Nina: (susurra) Señora, piénselo bien, yo sé que se lo pedí pero a lo mejor ahora no es el mejor momento… (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) ¿Está rico el juguito?

Abuela: ¡Tienen que saber la verdad!

Hernán: ¿Cuál verdad?

Nina: (susurra) Señora shhh… señora cálmese… (cambia de tema. sonrisa falsa. fuerte) ¿Quiere más pancito?

Abuela: ¡No me voy a calmar!

Nina: (explota) ¡Señora no me venga con sus pataletas! ¡Usted se va a quedar callada!

Abuela: ¿Por qué?

Nina: ¡Porque yo lo digo!

Abuela: ¿Y quién eres tú?

Nina: ¡La que se encarga de que usted siga viva! ¡la que le cambia los pañales y le da de comer!

Abuela: ¡tú eres la mamá de estos vagabundos!

Todos se callan y miran a la abuela. Silencio.

Nina: (susurra) señora…

Abuela: ¿Ahora no lo quieres decir? me vienes hinchando desde siempre con que lo diga… no se me ha olvidado Nina… te prometí que lo iba a decir, así que ahí lo tienes. (a todos) ¡Atención! ¡Todos ustedes son hijos de esta puta! jajaja (ríe descontroladamente)

Angélica: ¿Qué?

Nina: (susurra) señora… quédese callada

Abuela: Ah, ¿no me creen?... ¡Hernán!… ¡Hernán, levántale la blusa a la Nina!

Hernán: Pero mamá… no…

Abuela: (interrumpe, agresiva) ¡Hazlo Hernán!

Nina: No hace falta señora, puedo hacerlo sola

Nina se levanta un poco la blusa, le vemos el estómago, en él una cicatriz de cesárea. Nina está inmóvil, expuesta, se le escapan unas lágrimas.

Abuela: Tú fuiste el primero Hernán… No querías salir, no había cómo sacarte… casi llega a los 10 meses de embarazo… Te llevamos al hospital y te sacaron por cesárea… (sarcástica) Pobre Nina… ¡quería parto natural la muy suelta!… Luego tú, tú Carlos… tenías el cordón umbilical amarrado al cuello, así que a la fuerza te tuvieron que sacar… Y tú Angélica… tú venías perfecta… tú no tenías ningún problema… no tenías ningún problema… no tenías… (silencio) Ella puede tener las marcas, sí, pero YO los marqué a ustedes. ¡Yo los crié y les di de comer, mientras esta suelta se tiraba a mi esposo! (silencio breve) ¿Qué se siente, Carla? ¡¿Que tu marido sea hijo de la nana?! (ríe exageradamente) ¡jajaja!

Silencio.

(se pone a llorar exageradamente, se victimiza) Tienen que entenderme… Yo no pude tenerlos… no pude tener hijos… no pude… no puedo… (llorando)... Pero ustedes son mis hijos… todo lo que han logrado es gracias a mí, porque yo los eduqué para ser ganadores…. son mis hijos… mis hijos… míos… (sigue llorando)

Silencio largo. Todos se miran.

Hernán: (agresivo) Nina… ¿qué es esto? exijo una explicación, Nina

Angélica: (ríe insegura) ja ja… Las cosas que habla mi mami… No… Si esto es una mentirilla… ja ja... Tiene la cabeza en otro lado... ja… ja…

Carla: (a Angélica) Capaz que sea verdad… ¡de las nanas se puede esperar cualquier cosa!

Alaia: (a Carla) Cómo se te ocurre decir eso, estúpida. Qué importa que sea o no sea nana. Es la Nina, nuestra Nina. Y lo ha pasado mal, muy mal, porque tú la tratas pésimo, y ahora no puedes soportar que se lleve la mitad de la herencia. Es lo mínimo que se merece la Nina, ha tenido que aguantar esta familia de locos toda su vida, ¡te ha tenido que aguantar a ti! ¡Haznos un favor, Carla, y ándate a Cholguan! (pausa) ¡Taiguán! (pausa) ¡donde sea que hayas viajado! Ándate y deja a Carlos tranquilo, mira como lo tienes (Carlos mira con cara de perdido) con el cerebro vacío de tanta estupidez que hablas.

Carla: ¡¿Qué te has creído pendeja?!

Hernán: (interrumpe. grita) ¡BASTA! (todos se callan) ¡Nina! ¡¿Qué es esto?!

Nina: (temerosa) Don Hernán… Yo…

En ese momento Angélica toma el mantel de la mesa y lo tira, botando todo lo que hay en ella. Todo cae, los vasos de colores con bebida, los canapés, todo lo que muy cuidadosamente ella ordenó hace un rato.

Angélica: (grita) ¡Aaaa!

Silencio. Suena el timbre. Silencio largo, todos miran la puerta.

Nina: (quiebra silencio) Yo voy

Nina abre la puerta y sale de escena. Desde afuera se escucha a Nina hablar con dos hombres.

Nina: (muy dulce) ¿Si?

Hombre: Venimos por un cumpleaños

Nina: Eh… sí, aquí es...

Entran dos mariachis, se ponen a un costado del escenario y tocan una canción. La abuela emocionada se pone a cantar, de a poco va olvidando lo que acababa de pasar y canta, alegre, como si nada. Mientras tanto Carlos, Carla, Hernán, Angélica y Nina ordenan el desastre de la mesa. Alaia mira todo esto desde una esquina.

Nina: (termina canción de los mariachis. con una sonrisa falsa) Gracias (los acompaña a la puerta, salen, Nina se queda en escena.)...

Silencio. Todos se miran.

Hernán: Nina...

Nina no responde

Hernán: (grita) ¡Nina!

Nina: Don Hernán…

Hernán: ¿Puedes traer el jugo de piña, por favor?

Nina le pasa el jugo de piña a Hernán

Hernán: Gracias, Nina… Mamita… ¿quiere jugo?

Abuela: No, mi niño

Carlos: Hernán, yo quiero jugo

Hernán le pasa el jugo a Carlos

Angélica: ¿Cuándo vuelves a Francia, Hernán?

Hernán: El miércoles

Angélica: Ah… Pensé que te quedabas más tiempo…

Hernán: Tengo que volver a trabajar

Carlos: (a Carla) Mi tuti tuti, no me canso de decirlo, ¡que rico que le quedaron los canapés!

Carla: Gracias mi cuchi cuchi, los hice con mucho amor (se besan)

Nina: Permiso (saca algunos platos) voy a lavar la loza para traer el postre…

Nina saca los platos sucios. Alaia, que ha estado en el rincón observando sin entender nada, la ayuda.

Alaia: Yo te ayudo Nina

Nina: Mijita, no es necesario

Alaia: (la mira fijamente) Sí, es necesario…

Ambas salen con los platos sucios. Alaia queda mirando a los demás hasta salir.

Silencio. Todos comen, tranquilos.

Carla: ¿Y, suegri? ¿le gustó la oncecita que le prepararon sus hijos?

Abuela: ¿Mis qué?

Carla: Sus hijos… sus niños…

Abuela: Ah… (silencio) sí... gracias... está muy rico…

Todos siguen comiendo

Se oscurece la escena. Se ilumina rincón del escenario donde está Nina y Alaia lavando los platos. Nina tararea una canción.

Alaia: ¡Todos se hacen los locos!

Nina no le responde, sigue tarareando.

Alaia: Cuando era chica venía a comer porotos donde la abuela. Con el abuelo me iban a buscar al colegio y me traían a la casa. Siempre me gustó el olor de esta casa; una mezcla de sopa y hojas… Sí, hojas de distintos tipos… Las hojas blancas olían de una forma, las hojas de colores de otra… Pero las que más me gustaban eran las hojas de las libretas del abuelo… Tenía muchas libretas chiquititas donde anotaba todo; lo que hacía, lo que no hacía y lo que tenía que hacer… Yo las usaba para dibujar. Iba al escritorio y me sentaba a dibujar en sus libretas, mientras el abuelo me contaba sus historias. Yo no lo escuchaba, le decía “abuelo, estoy ocupada” y él se iba… Nunca pensé que fuera tan importante para él contarme sus historias, pero ahora lo entiendo. La única manera de que esas historias siguieran vivas era contándomelas a mí. El abuelo se murió y sus historias se fueron con él. (Nina tararea y sigue lavando platos) Si yo hubiera escuchado sus historias, Nina, si yo hubiera dejado de dibujar arbolitos y montañitas y lo hubiera escuchado… No se, quizás todo estaría igual… Pero podría decir que conocí a mi abuelo. Quizás en esas historias se escondía la verdad de todo… Y quizás no hubieses tenido que esconder tanto tiempo este secreto… ¿Por qué lo escondiste? ¿Por qué no dijiste nada todo este tiempo? (Nina sigue tarareando y lavando los platos) Todos se hacen los locos Nina, todos se hacen los locos y no están locos.

Nina: Mijita, todos aquí están lo suficientemente locos como para hacerse los locos.

Alaia: Te quiero conocer, Nina. Cuéntame tus historias porque ahora sí las voy a escuchar. Cuéntame tus historias, abuela.

Nina la mira y sonríe, Alaia sonríe de vuelta.

Suena canción de mariachis. Se ilumina la escena donde están todos. Todos hacen gestos en mute mientras Alaia y Nina ríen en un rincón.

Fade out luces.

TERMINAMOS (Fin).

Neresmia





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